La Teología de la Muerte de Dios

Predicador, Escritor, Maestro Bíblico Fundador de Ministerios ¿Quién es Jesucristo?
Friedrich Nietzsche, es el filósofo, psicólogo y filólogo clásico alemán, cuyo pensamiento es considerado como uno de los más radicales, ricos y sugerentes del siglo XIX. Entre sus frases célebres se encuentran:
"El último cristiano murió en la cruz"; y la frase "Dios ha muerto" (en alemán "Gott ist tot"), también conocida como la muerte de Dios.
Entre los filósofos que han puesto el énfasis en la muerte de Dios suele citarse, sobre todo, a Nietzsche, y también a Hegel. No tuvieron una idea original. Estaba ya en la lógica de la tradición luterana, así como en la de san Agustín y san Pablo. Junto a Hegel, fue este último quien subrayó, sin embargo, que la muerte de Dios en Jesús era un aspecto insoslayable de la humanidad de Dios. Respaldó su afirmación apelando al grito de “Dios mismo ha muerto”, procedente de un himno luterano, tan clásico que J. S. Bach lo armonizó y Brahms lo convirtió en tema de un preludio para órgano: O Traurigkeit, O Herzeleid (¡Oh tristeza! ¡Oh pena del corazón!). Nietzsche, sencillamente, invirtió la lógica de la tradición paulina porque consideraba que, con la peripecia de Cristo en el calvario, Dios no solo estaba en el banquillo, sino que había sido condenado y ejecutado.
Esto, entre filósofos. Para los teólogos, la cuestión es más dramática. La teología es un lenguaje sobre Dios (un logos sobre theos), así que no hay nada más raro que ver a un teólogo decir que Dios ha muerto, que nunca ha existido, o que él no lo halla. Naturalmente, si el teólogo está comprometido con el ser humano en este mundo, el problema es de fondo también para los creyentes. Se trata del debate sobre la incompatibilidad de dos atributos de Dios, de su dios: el de la bondad y el de la omnipotencia. Lo planteó el primero Epicuro, en una formulación que angustia siempre a los estudiantes de la disciplina que Leibniz bautizara como teodicea: Dios, frente al mal, o quiere eliminarlo pero no puede; o no quiere; o no puede y no quiere, o puede y también quiere. En el primer caso, Dios no sería omnipotente, en el segundo no sería bondadoso o moralmente perfecto, en el tercero no sería ni omnipotente ni bondadoso o moralmente perfecto, y en el cuarto Epicuro plantea la pregunta acerca de cuál es el origen de los males y por qué Dios no los elimina. Voltaire se preguntó lo mismo tras el terremoto que destruyó Lisboa en 1755, y desde entonces no paramos de preguntárselo a los teólogos ante tanta tragedia.
William Hamilton (Evanston, Illinois, 1924) fue uno de los teólogos con respuestas contundentes, desde el polémico movimiento de la teología de la muerte de Dios, del que fue un representante destacado (junto a Thomas Altizer, Paul van Buren y Gabriel Vahanian). Con el primero firmó un libro de éxito: Teología radical y la muerte de Dios, en 1966. Cuatro años antes había publicado en solitario La nueva esencia del cristianismo, obra también traducida tempranamente al castellano, primera de una decena de obras filosóficas o teológicas. Hamilton falleció el pasado día 13 en Portland (Oregón). Tenía 87 años.
De la difusión de este movimiento da idea un sonado artículo de portada en Time Magazine, hace más de cuatro décadas. Contó Hamilton que se había hecho la pregunta de Epicuro cuando dos amigos suyos —un episcopaliano y un católico— murieron por la explosión de una bomba, en tanto que un tercero —que era ateo— resultó ileso. Se preguntó por qué sufren los inocentes y si Dios interviene en las vidas de las personas. Respondía: “Decir que Dios ha muerto es decir que ha dejado de existir como ser trascendental y se ha vuelto inmanente al mundo. Las explicaciones no teístas han sustituido a las teístas. Es una tendencia irreversible; hay que hacerse a la idea del deceso histórico-cultural de Dios. Hay que aceptar que Dios se ha ido y considerar el mundo secular como normativo intelectualmente y bueno éticamente”.
Nietzsche retoma la frase en La gaya ciencia (Die fröhliche Wissenschaft), en la sección 108 («Nuevas luchas»), en la sección 125 («El loco»), y por tercera vez en la sección 343 («Lo que pasa con nuestra alegre serenidad»). También se encuentra en Así habló Zarathustra, libro responsable de popularizar la frase. La idea indicada en «El loco» es la siguiente:
"Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella?" Nietzsche, La gaya ciencia, sección 125
Según explican los expertos: «Dios ha muerto» no quiere decir literalmente que «Dios está efectivamente muerto»; es la manera de Nietzsche de decir que la idea de Dios no es capaz de actuar como fuente del código moral o teleológico (teleología, es decir el estudio filosófico de los fines o algún propósito de un ser u objeto). Nietzsche reconoce la crisis que la muerte de Dios representa para las consideraciones morales existentes, porque «cuando uno desecha la fe cristiana, se olvida de la moralidad cristiana. Esta moralidad de ninguna manera es evidente en sí misma. Rompiendo un concepto principal del cristianismo, la fe en Dios, uno rompe el esquema: nada necesario se mantiene en las manos de uno». Esta es la razón por la cual en «El loco», el loco se dirige a los ateos — el problema es conservar cualquier sistema de valores en ausencia de un orden divino.
La muerte de Dios es la forma de decir que los humanos ya no son capaces de creer en cualquier orden cósmico desde que ellos mismos no lo reconocen. La muerte de Dios conducirá, dice Nietzsche, no sólo al rechazo de la creencia en un orden cósmico o físico, sino también al rechazo de los valores absolutos — al rechazo de la creencia en una objetividad y una ley moral universal, que se ejerce sobre todos los individuos. De esta manera, la pérdida de una base absoluta de moralidad conduce al nihilismo (corriente filosofica que estudia la negatividad a uno o varios supuestos sentidos de la vida). Este nihilismo es el que trabajó Nietzsche para encontrar una solución a la reevaluación de los fundamentos de los valores humanos. Esto significa, para Nietzsche, la búsqueda de los fundamentos más profundos que los valores cristianos, más allá de los cuales él sentía que la mayoría de los cristianos rechazaba mirar.
La filosofía entonces expone que cabe preguntarse si el vacío dejado por la muerte de Dios no debe ser llenado de alguna manera. Y entonces, el ideal del hombre superior, del Übermensch (superhombre o suprahombre), con sus propios valores establecidos, que implican una reconversión de la valoración cultural de Occidente, no es el elemento que ha de llenar este vacío. Tal es el endiosamiento del hombre, de «el último hombre», el que ya no va a reconocer ningún poder por encima de él mismo.
Conclusiones:
1. Amados lectores, naturalmente que el Dios "Eterno" nunca ha dejado de existir literalmente. No ha muerto él existe y existirá.
2. Desde luego que teológicamente tiene sentido decir que Dios también murió en Cristo Jesús en la cruz. Puesto que sí Jesús era Dios mismo, él de una forma también sufrió y padeció la muerte. Es un punto interesante desde la postura del comentario que emerge de "Dios mismo ha muerto" y "Dios ha muerto". No obstante, Ministerios ¿Quién es Jesucristo? se limita a interpretar y entender lo que nos enseña la doctrina bíblica, contundente e indubitable, Dios también padeció en Cristo Jesús, Él mismo participó de la muerte en Cristo Jesús:
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él (¿Quién? Dios en Cristo Jesús) también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. (Hebreos 2:14-15 RV1960)
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:5-8 RV1960)
3. Aunque no soy un experto en Nietzsche, leyendo el contenido de sus declaraciones. Puedo interpretar y encontrar un claro sentido cristiano en sus frases -aunque los ateos aprovechan para decir lo contrario tal como se puede apreciar en la imagen de esta publicación- vivimos en una sociedad muerta, porque "Dios ha muerto" en y para ella. Ese vació sólo muestra la clara reacción de la idolatría del mismo hombre, un mega hombre dios, que todo lo hace por él y por si mismo.
Tales son aquellos hechos de ignominia cometidos por una mente reprobada, caótica, soberbia y desfasada de la racionalidad y la salud espiritual. Un síntoma infernal del sentimiento de alejarse de Dios. Entonces, tiene sentido no sólo para Nietzsche y para mí decir que "Dios ha muerto". Un ejemplo de ello, el "Holocausto Nazí", estaría a lugar decir "Dios ha muerto" no porque Dios lo permitiera sino porque ¿qué existe en la conciencia de un hombre que realiza este tipo de actos? El hombre es su dios, entonces Dios ha muerto en él y para él. Nadie lo juzga sólo se escuda en la historia, su codicia y su ego. 
Leer más información en Ministerios de Enseñanza Bíblica Doctrinal Cristocéntrica y Apologética ¿Quién es Jesucristo? Fuentes: www.elpais.com, Wikipedia, Magazine Time, www.frasesypensamientos.com.ar
La Teología de la Muerte de Dios La Teología de la Muerte de Dios Reviewed by Roger Casco Herrera on diciembre 16, 2013 Rating: 5

1 comentario

  1. Totalmente mal interpretado. Para Nietzsche el Übermensch es mucho mejor que la antigua moral cristiana, esa es la nueva meta de la humanidad, una centrada en ella misma y en el mundo real y comprobable.
    Curioso hablar del holocausto nazi cuando la iglesia católica apoyó los fascismos en la Europa de la época, así como apoyó o promovió en muchas otras etapas de la historia la persecución de judíos y musulmanes.

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Author Name [Roger Casco Herrera]

Author Description [Pastor general de la Iglesia Bíblica de Jesús (IBJ), escritor del libro apologético "Su NOMBRE ¿Jesús o Yeshúa?" (considerado por la crítica: un estudio de alta erudición que explica las razones por las cuales decimos Jesús en lugar de su nombre hebreo), Peregrino de Israel en 2008, autodidacta y maestro bíblico de ministerios ¿Quién es Jesucristo? (+504 9820-2424 WhatsApp)]



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